Tengo que contar que todos jugaban con botas de futbol que nos ponía el club, pero yo no quería jugar con ellas me había acostumbrado a unas botas bambas como esas que juegan al baloncesto , el caso es que me daban resultado estaba jugando bien, hasta que un día me dijo el entrenador Rabinal : Ponte botas que pareces un pastor jugando en el campo, y desde entonces ya jugué con las botas acostumbrándome pronto a ellas.
El futbol seguía en el campo de las Tejerias al principio llegamos a cambiarnos en un pajar que había allí al lado, pero al final acabamos cambiándonos en la carpintería del Rabinal, era muy curioso mientras te estabas cambiando olías a las virutas de la madera, olor que yo ya conocía por ser mi padre carpintero, y después nos subían hasta el campo con coches, los mismos coches que nos venían a buscar a Urrea para llevarnos a jugar hasta Hijar, pues no teníamos coches en aquellos tiempos, entre los que mas nos llevaban se encontraban el Paco El Guiu, Robustiano, Escosa, y alguno mas que se me olvidan.
Fueron un par de años bonitos en aquel campo, los aficionados al futbol de Urrea comenzaron a bajar a ver los partidos, ya alguno tenia algún coche, mi padre bajaba andando y después del partido volvía subir andando y no se dejaba ningún partido, hasta que al final decidieron hacer un nuevo campo y que se llamaría el campo de la Val.
Un nuevo campo, menuda novedad para nosotros, vestuarios nuevos para todos visitantes, arbitro, una flamante barra de bar que no había en el otro campo, si en el otro campo ya nos parecía maravilloso imaginaros en este mucho mas grande y y con servicios de todas las clases, a los futbolistas ya amigos para siempre de Hijar se nos iban añadiendo algún otro jugador de fuera y muchos de Urrea entre los de Urrea, Pascual, Tomas, El Salado, Felix, Miguel Angel……y es que en Urrea teníamos cantera