jueves, 30 de julio de 2026

Un recuerdo de los 60 años de La Maravilla

 LA MARAVILLA (Al otro lado del mostrador)
Manuel Martín

En primer lugar mi más sincera enhorabuena a todos, a las tres generaciones, que habéis llevado adelante este ¿negocio? ¿lugar de reunión de bastantes generaciones?...

Para mí, que soy un entusiasta de la charla en el bar con amigos, ha sido durante muchos años un lugar de referencia. Yo tenía unos quince años cuando  el Francisco y la Manuela decidieron abrir este bar-tasca en su ubicación actual. No era como ahora: el mostrador estaba a la derecha, en el hueco que hay al entrar y donde ahora está el mostrador había, además de mesas una gran estufa se serrín que iba consumiéndose poco a poco dando el calor en invierno a la numerosa clientela que nos congregábamos allí todas las tardes.




Se hablaba de todo. Eran asiduos numerosos agricultores y mineros que después de duras jornadas disfrutaban de un vino de Lécera y unos cacahuetes junto con D. Victorián, el maestro, el Sr. Orbañanos, el veterinario y los que estábamos fuera estudiando cuando eran vacaciones.



Recuerdo que se gastaban bromas (al Francisco le pedíamos un vino con medio almud de cacahuetes, al José “el Chirón” lo provocaban hasta que se enfadaba y todo se acababa cuando lo invitaban a un vino y su cara se iluminaba con una gran sonrisa…). Los domingos, después del cine y antes de subir al baile, los jóvenes merendábamos allí (bocadillo de anchoas y vino) y muchas meriendas de cuadrillas, al menos la mía, las hacíamos allí a base de conejos asados que nosotros preparábamos, los asábamos en el horno y los comíamos en la Maravilla por es “gasto”.



Una de las persona de las más entrañables de la Maravilla y que ha estado los sesenta años allí es el Felipe, agricultor y camarero, ayudando a su familia en ese trabajo, a veces pesado que es estar en un mostrador.

¡Las que nos has tenido que aguantar, Felipe! Siempre paciente con nosotros aunque, a veces tirábamos un poco más de la cuerda y entonces sacaba una de sus célebres frases: “Pues si no venís más, menos faina”. Era defensor a ultranza del vino de Lécera que iban a buscarlo, al principio con el carro y una cuba y cuando le pedíamos algún vino embotellado invariablemente decía: “Eso es todo fuchina”. Gracias Felipe por aguantarnos y ser además amigo.



La cosa comenzó a cambiar cuando Javi volvió de la mili (creo recordar que la hizo en Palma de Mallorca). Comenzaron los cambios en la estructura del bar. La principal fue el cambio del mostrador a su ubicación actual. A uno del pueblo le oí decir: “Este Javi ha traído aires de modernidad de la mili”. Y así fue a partir de entonces con los que se han ido incorporando, primero con su mujer, Amparo, y posteriormente los hijos Juanjo y especialmente Andrea que es la que le está dando continuidad.

Estos son algunos de mis muchísimos recuerdos de juventud que tengo de este “maravilloso” bar que es La Maravilla.

¡MI ENHORABUENA POR ESTOS 60 AÑOS Y GRACIAS POR ESTAR AHÍ!
¡OS DESEO LO MEJOR EN EL FUTURO!

1 comentario:

  1. Manuel como tú bien dices la persona más entrañable de la maravilla es FELIPE para mí para ponerle medalla podía haber salido en la foto que a estado al pie del mostrador muchos años y con mucho cariño para el público felicidades FE LIPE

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