El día de la matacía empezaba con todo un ritual. Por la mañana, en muchos de los casos de noche todavía, se encendía el fuego con leña en el corral, que se había preparado el día de antes, para hervir la caldera de agua que, previamente, había que ir a buscar al anterior tocino que estaban matando en otra casa, e intentar de que esta hirviera mientras el matachín despiazaba el tocino de la otra casa. Llegaba el matachín al corral y lo primero que se hacía era calentarse en el fuego, pues era invierno, alrededor de San Antón, y comer una pasta. En mi casa eran bolletes que hacia mi madre los días previos a la matacía, y una copa de bebida de casa. Mientras, se comentaba lo que había pasado con el tocino anterior, que si se había escapado una vez, que había dado muy mal la sangre, etc.
Le llegó la hora al tocino. Antes de soltarlo la gente se distribuía: tú la cola, tú a las patas de delante y tú a las de detrás. Para esto venían siempre algún familiar o vecino para poder sujetarlo. Se soltaba el tocino y el matachín lo cogía con un gancho y todos se tiraban a por él para poder subirlo a un banco de madera chillando el pobre tocino. ¡Y cómo tiraba yo del rabo para que no se fuera! Una vez que había muerto ya los hombres se relajaban y alguno que había venido a ayudar se marchaba, otros se quedaban hasta el final. Se pelaba echándole agua hirviendo y con unas cazoletas a rascar hasta que se fueran los pelos y la piel hasta quedar bien escoscado. Yo gozaba de pegarle con la mano cuando estaba ya limpio.
Los matachines que recuerdo de mi niñez eran el tío Lucas y tío “Ojicos”. Venían un año cada uno a matarlo. Cuando venía el Tío Lucas, que era muy gracioso, después de colgar el cerdo en un madero, estábamos esperando los chicos a que nos diera la bociga (vejiga) y nos hacía acercar para que la viéramos donde estaba antes de cortarla. La cortaba y como estabas allí cerca mirando, estiraba y nos daba con la bociga llena de orina en la cara, ¡y yo chillando por lo que me había hecho! Luego la empleábamos para jugar al balón, pero mi padre me contó que el día de Noche Buena, en la Misa del Gallo, las reventaban dentro de la iglesia.
Recuerdo que el tío Lucas echaba las venas sobre las brasas y con un puñado sal se las comía como almuerzo.
Valdecara
VALDECARA
martes, 14 de julio de 2026
Recuerdos de mi infancia , La Matacia
lunes, 13 de julio de 2026
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martes, 7 de julio de 2026
Recuerdos de mi infancia, La Matacía 1(3)
LA MATACÍA
El cerdo, así como conejos y gallinas, era el sustento de casi todas las casas del pueblo, por eso todos tenían corrales y criaban en la medida de sus posibilidades o de la gente que hubiera esa casa un cerdo o dos, conejos y gallinas para comer su carne y sus abundantes huevos.
Recuerdo que los tocinos pequeños los traía el señor Germán, un hombre que creo que venía de Castellón y pregonaban que mañana llegaría el señor Germán con los tocinos a la plaza. Las mujeres se arremolinaban a primera hora, incluso antes de que llegara y guardando cola. Así iban eligiendo el que les parecía mejor. Éste llevaba una chambra o tocinera negra e iba repartiendo y cobrando así como iba el turno. No recuerdo cuánto costarían.
Durante todo el año, y al menos un día sin otro, se cocía para el tocino lo que hubiera en casa: patata, manzanas, lo que sobraba de las verduras… y por las mañanas se madrugaba y se ponía el caldero. Recuerdo bajar más de un día y almorzar con las cosas que había dentro del caldero: alguna patatica con sal o alguna manzana. ¡Qué buenas que sabían!
El día de la matacía era un gran día de fiesta para los chicos. Hasta recuerdo perderme algún día de la escuela para poder matarlo. Nos ponían con uno mayor para tenerle la cola, y nos decían: ¡Tu agárralo bien fuerte para que no se escape! Nadie sabe la fuerza que yo podía hacer para que el tocino no escapara. Mientras el matachín degollaba el tocino mi madre aparaba la sangre en un barreño removiendo y quitándole las venas (es lo que decían que eran las venas), para luego hacer las ricas bolas y morcillas. Todo esto ante mi atenta mirada y el tocino chillando. Con todo eso no me he traumatizado, era normal ver esto y saber que teníamos carne fresca para varios días en casa.
Toño
lunes, 6 de julio de 2026
domingo, 5 de julio de 2026
sábado, 4 de julio de 2026
viernes, 3 de julio de 2026
Defunción
Ha fallecido, Gregorio Oliver Oliver, El Oliver, a los 84 años de edad, el entierro sera mañana día 4 de julio a las 12 , 30 h en la capilla 3 de Torrero, el velatorio estará abierto hoy a partir de de las 1, 30 h en la sala 13
Desde aquí dar mi mas sincero pésame a toda su familia .
En paz descanses Gregorio.
Toño









