Las catas revelan la existencia de pinturas murales en la ermita del Calvario de Urrea
El
Ayuntamiento confirma las sospechas sobre la presencia de diferentes
dibujos tras el encargo de las prospecciones. Han salido a la luz un
flagelo y un SPQR, motivos vinculados a la Semana Santa
Las catas han dejado al descubierto un dibujo con ladrillos y una
estrella o flor en el centro; un flagelo y una figura con las siglas
SPQR. / B. Severino
Un flagelo y las siglas SPQR, además de un fragmento de zócalo con una estrella o flor central, son detalles que certifican que en el interior de la ermita del Santo Sepulcro de Urrea de Gaén hay pinturas murales. Se encuentran en el ábside cubiertas por una capa de pintura blanca repartida por todo el templo.
El pequeño edificio corona el monte Calvario y se dedica al almacenaje de parte de las peanas de Semana Santa. Al
fondo se encuentra el ábside en el que han aparecido estas pinturas de
cuya existencia siempre se ha sospechado pero nunca se había certificado.
El cuerpo de la ermita es un añadido posterior al ábside, que sí
corresponde a un templo que hubo con anterioridad del que no se conserva
el año exacto de construcción. No obstante, las pinturas halladas se
han datado en los inicios del siglo XX.
De las prospecciones se ha encargado Pilar Martínez, directora del
departamento de Conservación y Restauración de Metodologías para el
Patrimonio (METOPA). «De cinco catas en cuatro han salido pinturas y eso es muy buen dato»,
dice. «A raíz de un desconchón en la pared que dejó al descubierto lo
que parecía un flagelo, desde el Ayuntamiento nos encargaron el estudio
porque ya se sospechaba que podía haber algo», añade. La encomienda
llegó cuando se encontraba trabajando en los grafitis de la cárcel de Urrea junto a Andrea Cantos.
Uno de los problemas de la ermita es la inestabilidad del terreno,
que va cediendo. De hecho, el flagelo está atravesado por una grieta
considerable. «En una de las catas no pude seguir porque se podía romper la pintura y corría peligro de perderse», explica. Por eso, antes
de continuar con más intervenciones destinadas a sacar a la luz más
dibujos, habría que llevar a cabo una consolidación del terreno.
Sería una tarea de arquitectura y no de restauración, que entraría más
tarde, aunque sí deberían supervisar la intervención en la estructura.
Metodología
El trabajo consistió en un estudio estratigráfico para ir levantando
capas con un bisturí y abrir catas de 20 por 20 centímetros. Se detectaron entre cinco y siete estratos antes de alcanzar el enlucido que recubre el material del muro.
En la primera cata salieron restos de lo que parece un zócalo
pictórico; en la segunda se aprecia el dibujo de unos ladrillos con una
figura central que podría ser una estrella o una flor. En la tercera
está el flagelo y la continuación de un dibujo, mientras que en la
cuarta cata se enmarca la inscripción SPQR y restos de dibujo en la zona
superior. Aquí se decidió parar para no perjudicar a la pintura debido
al mal estado de la pared. En la quinta cata no se aprecia nada de
decoración.
Según el informe, estas revelaciones dan «indicios suficientes» como para suponer que las pinturas continúan en gran parte del ábside, por lo que «no resulta desdeñable» el planteamiento de una intervención tanto en conservación como en restauración. Lo ideal sería que se realizasen las fases seguidas. «La capa blanca, pintada con mejor o peor criterio pero siempre partiendo de la buena voluntad de las gentes del momento, ha servido para conservarlas todo este tiempo y no es conveniente dejarlas al descubierto sin una intervención de consolidación y preservación», comenta Martínez, que este jueves pasó por los micrófonos de Hoy por Hoy Bajo Aragón en Radio La Comarca.
El Ayuntamiento podrá trazar una hoja de ruta
Una vez obtenidos los resultados, el objetivo del Ayuntamiento es trazar una hoja de ruta. «Hace tiempo que teníamos el presentimiento de que la ermita antigua podía albergar algunas pinturas murales,
y queríamos un primer estudio para plantearnos si es posible a futuro
hacer una restauración de la ermita y recuperar las pinturas
originales», dice la alcaldesa, Silvia Blasco.
Antes de seguir e, incluso optar a líneas de ayudas, habría que alcanzar acuerdos con la Iglesia, titular del inmueble. Para realizar las catas ya se solicitó permiso al párroco y al arzobispado.
De su cuidado se encarga la Venerable Orden Tercera de San Francisco,
ya que sus ministras y ministros organizan la Semana Santa.
PERIODICO: La Comarca