VALDECARA
LA MARAVILLA (Al otro lado del mostrador)
Manuel Martín
En primer lugar mi más sincera enhorabuena a todos, a las tres generaciones, que habéis llevado adelante este ¿negocio? ¿lugar de reunión de bastantes generaciones?...
Para mí, que soy un entusiasta de la charla en el bar con amigos, ha sido durante muchos años un lugar de referencia. Yo tenía unos quince años cuando el Francisco y la Manuela decidieron abrir este bar-tasca en su ubicación actual. No era como ahora: el mostrador estaba a la derecha, en el hueco que hay al entrar y donde ahora está el mostrador había, además de mesas una gran estufa se serrín que iba consumiéndose poco a poco dando el calor en invierno a la numerosa clientela que nos congregábamos allí todas las tardes.
Se hablaba de todo. Eran asiduos numerosos agricultores y mineros que después de duras jornadas disfrutaban de un vino de Lécera y unos cacahuetes junto con D. Victorián, el maestro, el Sr. Orbañanos, el veterinario y los que estábamos fuera estudiando cuando eran vacaciones.
Recuerdo que se gastaban bromas (al Francisco le pedíamos un vino con medio almud de cacahuetes, al José “el Chirón” lo provocaban hasta que se enfadaba y todo se acababa cuando lo invitaban a un vino y su cara se iluminaba con una gran sonrisa…). Los domingos, después del cine y antes de subir al baile, los jóvenes merendábamos allí (bocadillo de anchoas y vino) y muchas meriendas de cuadrillas, al menos la mía, las hacíamos allí a base de conejos asados que nosotros preparábamos, los asábamos en el horno y los comíamos en la Maravilla por es “gasto”.
Una de las persona de las más entrañables de la Maravilla y que ha estado los sesenta años allí es el Felipe, agricultor y camarero, ayudando a su familia en ese trabajo, a veces pesado que es estar en un mostrador.
¡Las que nos has tenido que aguantar, Felipe! Siempre paciente con nosotros aunque, a veces tirábamos un poco más de la cuerda y entonces sacaba una de sus célebres frases: “Pues si no venís más, menos faina”. Era defensor a ultranza del vino de Lécera que iban a buscarlo, al principio con el carro y una cuba y cuando le pedíamos algún vino embotellado invariablemente decía: “Eso es todo fuchina”. Gracias Felipe por aguantarnos y ser además amigo.
La cosa comenzó a cambiar cuando Javi volvió de la mili (creo recordar que la hizo en Palma de Mallorca). Comenzaron los cambios en la estructura del bar. La principal fue el cambio del mostrador a su ubicación actual. A uno del pueblo le oí decir: “Este Javi ha traído aires de modernidad de la mili”. Y así fue a partir de entonces con los que se han ido incorporando, primero con su mujer, Amparo, y posteriormente los hijos Juanjo y especialmente Andrea que es la que le está dando continuidad.
Estos son algunos de mis muchísimos recuerdos de juventud que tengo de este “maravilloso” bar que es La Maravilla.
¡MI ENHORABUENA POR ESTOS 60 AÑOS Y GRACIAS POR ESTAR AHÍ!
¡OS DESEO LO MEJOR EN EL FUTURO!
Hoy os pongo la etapa que hizo este pasado sábado Carlos Gomez Pina de Hijar, en sus pedaladas por Teruel, y es que esta recorriendo todos los pueblos de Teruel, en esta ocasión estuvo acompañado por Alejandro Muñoz, "El Chano" que durante toda la etapa estuvo acompañando a su amigo Carlos, un buen detalle Chano.
Toño
Carlos Gomez de nuestro vecino pueblo de Hijar esta recorriendo en su bici todos los pueblos de Teruel, Carlos es muy conocido en nuestro pueblo, y desde aquí dar nuestro apoyo para que termine con buen fin este reto.
Toño
VÍDEO Y FOTOGALERÍA. Subido en su bici La Bartolica, el hijarano empieza su recorrido por los pueblos de la provincia con un fin promocional del medio rural y benéfico para la AECC. La víspera de la salida llenó el salón de plenos de la Comarca del Bajo Martín en la presentación del reto con el Ayuntamiento y colaboradores
Arropado por amigos, vecinos y parte del club ciclista de su pueblo, Carlos Gómez Pina inició este jueves al amanecer el ambicioso reto que se ha puesto por delante. "Tenía muchas ganas de ponerme ya a pedalear y de que empezara la acción", decía unas horas antes. Y es que todo lo que va a hacer le ha llevado más de dos meses de preparación sobre el papel.
Va a recorrer todos los pueblos de la provincia turolense en diferentes etapas hasta el 30 de agosto, cuando regresará a Híjar, el pueblo que ha sido punto de partida. '236 Pedaladas por Teruel' nace con un fin deportivo y personal, pero también social porque irá recaudando fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
La hora de salida eran las 6.30 desde la plaza de Híjar. Su primer destino es Alloza después de completar 70 kilómetros y atravesar Ariño, Oliete y Alacón. Todo ello, a lomos de La Bartolica, el nombre sugerido en redes sociales y en homenaje al apodo de un buen amigo. "Tenía muy claro que quería homenajear a mi amigo José Manuel apodado El Bartolo, y falleció hace diez años a causa del cáncer. La bici que llevo es nueva y pedí sugerencias en redes sociales para ponerle nombre y, como hay mucha gente conocedora de la historia de José Manuel, Bartola, Bartolica... eran los más repetidos", sonríe.
Así daba los últimos detalles a última hora de la tarde del miércoles Carlos Gómez en un acto de presentación del reto en la sede de la Comarca del Bajo Martín. Quiso convocar a colaboradores, vecinos e instituciones para que conociesen los entresijos de un reto que tiene en sus redes sociales su baza principal.
Era importante dar a conocer de qué forma se puede apoyar a la causa. Todo el mundo puede hacerlo, y no necesariamente subiéndose a la bici con él. De qué manera hacerlo es una de las pregunstas que salieron desde el público. Todo el mundo que quiera puede hacer sus donaciones a través de un enlace colgado en las redes de '236 Pedaladas por Teruel'.