Es bonito ver como cada año el cementerio se llena de gentes y de flores para recordar a los que se fueron.
Por eso cuando llega este día , incluso dos o tres días antes , el cementerio parece cobrar vida, un ir y venir de hombres y mujeres , andando o en coche , cargados de flores aparecen en el cementerio , todo por honrar a sus seres queridos, ninguna tumba queda sin flores, aunque la de la que arregla la tumba de al lado, si no tiene, ponga también un pequeño detalle.
Una tradición que yo siempre he conocido, primero fueron mis padres los que llevaban las flores, ahora somos nosotros, y quiero pensar que nuestros hijos en un día como este se acuerden de nosotros, pues es lo que pasa hoy en día es que muchos de los que se emigraron de Urrea , incluso los que no aparecen por aquí en todo el año, se dejan ver en estos días, y es que los padres nos dieron nuestra vida y siempre los recordaremos con amor y cariño.
En los peores de los casos son los padres los que llevan las flores a sus hijos, y esto si que es doloroso, pues los padres no estamos preparados para enterrar a nuestros hijos, con mucho mas motivo se llevan estas flores a sus tumbas.
Por eso mismo el cementerio lucia así, como una primavera en otoño.
Que esta tradición siga adelante porque es entrañable y bonita.
¡A, y como siempre, el cementerio limpio como una patena!