¡VOLVEMOS AL RUEDO!
Un curso más estamos aquí, reunidos con la misma ilusión de siempre y con la energía renovada. El ruedo ha comenzado y las puertas del aula de adultos vuelven a abrirse para recibirnos, como cada año, con nuevas oportunidades y mil historias por escribir.
Este no es solo el inicio de unas clases: es el comienzo de un camino compartido, un espacio donde cada uno aporta su experiencia, sus ganas de aprender y su manera única de ver la vida.
Nos espera un nuevo curso lleno de emociones, retos y descubrimientos. Viviremos momentos de convivencia que nos acercarán más como grupo, charlas que nos harán reflexionar, actividades que nos pondrán a prueba y, por supuesto, risas que nos recordarán que aprender también puede ser un acto de alegría.
Cada día será una oportunidad para superarnos, para disfrutar del proceso, para compartir vivencias y para demostrar que nunca es tarde para seguir aprendiendo. Esta aula no entiende de edades, sino de ganas, de compromiso y de ilusión por seguir avanzando.
Así que, con el corazón abierto y la mente dispuesta, nos lanzamos a esta nueva aventura. Porque cuando se aprende con pasión, cada jornada se convierte en un espectáculo.
¡Qué comience el show!
INTEGRACIÓN
Desde hace varios años, en Urrea de Gaén convivimos personas de diferentes nacionalidades; por lo tanto, somos multiculturales tanto en lenguas como en tradiciones y costumbres. Lo importante es convivir en paz, integrarse y aprender unos de otros. Todos tenemos mucho que aprender y enseñar. El respeto es fundamental para convivir en armonía. En una población pequeña, donde la convivencia es diaria, podemos comprobar el comportamiento de la gente desde la infancia. Tengo que decir que es en esta etapa donde la conducta de los niños es de lo más natural: son todos una piña, tanto en la escuela como en su tiempo libre.
Las personas adulta, van cada una a su trabajo y están totalmente integradas. No todos están en edad laboral; hay muchas personas pensionistas que han elegido el pueblo como el lugar donde pasar el resto de sus días. Ellas alegran el día a día con su compañía en las calles, colaboran en temas culturales y actividades en grupo, y dan vida a un pueblo tan pequeño. Es por estas cosas por las que en los pueblos tenemos que mantener la ilusión y las ganas de supervivencia. Todos somos necesarios, no sobra nadie, aunque a veces sí que echamos de menos a personas con las que convivimos con total normalidad pero que, por ser de diferentes culturas, tradiciones o costumbres, no participan en acontecimientos como el resto de urreanos. Espero que esto se vaya superando con el paso del tiempo, ojalá más pronto que tarde. Igual que no tengo claro qué fue antes, si la gallina o el huevo, tampoco acabo de asimilar qué es primero: la integración o la convivencia.
Esta vez, la portada de la revista está dedicada a la convivencia y la cultura de los diferentes países con los que convivimos en el día a día. Tengo que matizar que en la portada hemos incluido únicamente a los países cuyas personas asisten al aula de adultos. Deseo que otras personas que conviven en el pueblo desde hace mucho tiempo, y que están totalmente integradas, no se sientan discriminadas por no estar representadas en la portada. Para nosotros, los aragoneses, esos países son tan majicos —o más— que el resto.
Hago una mención especial para la mexicana Rita: te echamos mucho de menos; a ver si te vemos pronto por aquí. Gracias a todos los lectores y alumnos por ayudarnos a mantener viva la ilusión y la confianza en nosotros mismos para continuar durante mucho tiempo con la revista Cañares. Esta ya se ha conseguido; ¡a por la siguiente!

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