jueves, 16 de abril de 2026

Poesía sobre el Huerto de los Olivos

 EL BESO DE TRAICIÓN

En la sombra del huerto, entre olivos,
Judas besa la mejilla del maestro,
treinta monedas tintinean siniestras
y el Hijo de Dios, es vendido al silencio.

¿Cuantas veces, oh alma, repetimos
el mismo beso en la penumbra?
Vendemos nuestra luz por falsos brillos,
dignidad, convicciones, todo se derrumba.

Traicionamos al amigo en la hora oscura,
proyectos nobles por un plato de lentejas,
y el alma, como campo yermo se desangra.

Treinta monedas pesan en la conciencia
y cada vez que que el interés nos tienta,
crucificamos de nuevo a la inocencia.

Que este Miércoles Santo nos despierte
del beso traidor que aún llevamos en la frente.

 ¡Oh noche de traición y de misterio!
en la sala alta arde la última luz,
el Maestro con voz de hierro y fuego,
parte su vida en pan y vino de cruz.

"Tomad y comed, esta es mi carne rota,
bebed, esta es mi sangre derramada".
Mientras Judas afila ya la moneda y la soga,
el Señor se arrodilla,  toalla ceñida.

¡Agua sucia de orgullo y de pecado,
lava pies que mañana lo negarán!,
 Pedro grita, el corazón le tiembla roto,
mas Cristo calla y sigue hasta el final.

¡Alma mía, contempla este abismo de amor,
el Rey del cielo se hace esclavo y siervo,
se entrega entero mientras la muerte acecha.

En este Jueves de agonía y   entrega,
¡despierta!, ¡levántate!, ¡rompe tu indiferencia!
¡O crucificarás de nuevo al que te ama!

Anonimo 


 

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