LOS PARVULITOS
De la guardería pasamos a Los Parvulitos que estaban encima del ayuntamiento, y que tenían su entrada por una puerta que había en La Costerica, hoy en día con las remodelaciones que se han llevado a cabo en el ayuntamiento esta puerta ha desaparecido.
Allí solo tuve una maestra, creo que vendríamos a estar un par de años, se llamaba Señorita Angelita, con mucho temperamento y algún que otro grito y castigos nos llevábamos.
A la clase se subía por una ancha escalera hasta el piso de arriba de ayuntamiento, a la derecha estaba un cuarto para tener la leña, para poder calentarnos, pero que también aprovechábamos los días que llovía como recreo, los días que no llovía bajábamos a la plaza. ¡Qué bullerío había en toda la plaza! Los chicos jugando a marro, las chicas saltando a la cuerda…, en fin que a esta hora la plaza parecía un hervidero. ¡Qué diferencia de cuando la vemos ahora! Eso sí, cuando la señorita Angelita llamaba todos corriendo para arriba. Subíamos las escaleras y nos encontrábamos en la puerta de entrada con un escalón de madera que cada vez que pisaba uno el escalón hacía un ¡Clon!, y al estar escribiendo esto lo recuerdo con toda claridad, así que cuando entrábamos o salimos aquello se convertía en una sinfonía de ¡ Clon, Clon,…!, pero la salida nos anunciaba que íbamos a dar rienda suelta por el pueblo y sus huertas.
El aula era una habitación alargada (lo que ahora es más o menos el salón de actos del ayuntamiento) y había dos filas de mesas cuadradas para cuatro y una mesa de madera más grande para la maestra con dos grandes ventanales y unas rejas para que no nos pudiéramos caer cuando se abrían.
Una de las veces, no recuerdo por qué, me dejó castigado a mi solo durante las dos horas de la comida hasta que vinieran todos los demás chicos a las tres. Se lo dirían en mi casa por qué yo no iba a comer. La habitación de los Parvulitos daba a un granero que tenía la Paca La Portera, que cuidaba de limpiar el ayuntamiento y vivía allí encima. Había unas ventanas con unas rejas que daban al granero y como yo iba mucho por casa de Paca por vivir en mi calle, mis padres le dieron un plátano y trozo de pan y yo pude comer aquel día. Nunca se enteró Señorita Angelita de aquello.
Toño


Muy bien, Toño. Has hecho una buen descripción de nuestra primera escuela infantil: "los parvulitos". Yo también estuve por allí con la señorita Nieves, que como Angelita solía andar subida de genio. Pero claro con tanta chiquillería cómo aquella, las pobres no tenían otra opción. No obstante permanece el bue recuerdo por encima de todo... RAMON
ResponderEliminar