domingo, 31 de mayo de 2026

Escuela de Adultos

 


 

MUSEO DEL COLECCIONISMO

 

El día 19 de noviembre, realizamos una visita al Museo de la Harinera de Híjar. Podría pasarme todo el artículo escribiendo elogios, porque, desde mi punto de vista, pasamos una tarde magnífica: divertida, entretenida y amena. Al principio pensábamos que estar tres horas viéndolo se nos haría pesado y cansado por la edad que vamos teniendo. Nada más lejos de la realidad: lo hemos pasado brutal, expresión utilizada por los jóvenes para decir que se lo han pasado muy bien.

El museo se compone de una harinera cuyo edificio tiene 100 años de antigüedad. Consta de varias plantas: En la primera se recibe el grano de trigo y también se carga la harina. Tiene dos almacenes. Cada grano de trigo contiene siete capas, que se van separando una por una. Este proceso se realiza subiendo el grano desde la primera hasta la tercera planta mediante unos elevadores. En la segunda planta se encuentran los cinco molinos para triturar el grano. La producción de esta harinera llegó a ser de 15000 kg diarios de harina.

De este edificio llama la atención, entre otras cosas, su excelente estado de conservación: no se aprecia ninguna grieta ni fisura, tanto por dentro como por fuera. También destacan sus grandes ventanales, con casi 2000 cristales, y su altura cercana a los 20 metros. El material principal empleado en su construcción es el hormigón. El grosor de los muros en la parte más baja es de 1 metro. Desde el comienzo de la obra hasta finalizar la estructura el trabajo fue continuo, sin parar ni de día ni de noche, para que el hormigón no fraguara y así lograr que el edificio quedase construido en una sola pieza.

Creo que no debo ser más explícito en los detalles de la harinera, por miedo a cometer algún error en las explicaciones del sistema de funcionamiento. Os animo a que hagáis una o más visitas, porque una imagen vale más que mil palabras. Os aseguro que os va a impresionar.

Además de lo ya comentado, la visita se complementa con otro edificio anexo a la harinera, de nueva construcción y con dos plantas. Ambos edificios son totalmente diferentes. Este museo es impresionante, y creo que me quedo corto. No sé si fueron cientos o miles de objetos los que pude ver. Os aseguro que en una sola visita es imposible asimilarlo todo, por la gran cantidad de colecciones: planchas de fuego, navajas, aperos de labranza, etc.

Me repito, pero no me atrevo a describirlo más porque sé que no lo haría tan bien como merece. Lo que sí hago es invitaros y animaros a ir a verlo: vale muchísimo la pena.

Los fundadores de este magnífico proyecto son sus dueños: Ricardo y Pili, que con mucha ilusión y sacrificio durante su vida han conseguido culminar su sueño, o al menos el de Ricardo. Su proyecto comenzó en su adolescencia, cuando a su padre le robaron el carro y los aperos de labranza que tenía guardados en la era. Él le prometió que los recuperaría... y vaya si lo ha cumplido. Tu padre, desde donde te vea, estará orgulloso de ti.

Gracias, Ricardo y Pili, por hacernos pasar una tarde tan agradable.

Joaquín Lafaja 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario