martes, 2 de junio de 2026

Recuerdos de mi infancia

 ESQUILAR LAS OVEJAS

En casa teníamos un ganado de ovejas que llevaban el tío José y el tío   Manolico “Los Caponeras” y que encerraban en la paridera que teníamos en el Barrio Alto. Había bastantes parideras dentro del pueblo y, por supuesto, todos los días el ganado pasaba por las calles y las dejaban perdidas de cagarrutas. Por la mañana las mujeres escobaban la calle y los que tenían su huerto que eran la mayoría recogían las cagarrutas para el femarlo.


Cuando llegaba el día del esquilo un gran movimiento se desataba dentro  de la paridera. Recuerdo ir a verlos cómo cogían las reses y con unas rudimentarias maquinillas de esquilar, en las que uno tenía que darle vueltas sin parar a una manivela mientras el otro manejaba  la maquinilla para esquilarlas. Recuerdo ver esquilando al tío Paco el “Zurdo” y aunque ya no recuerdo ningún otro, por lo menos había cuatro o cinco más.

         


              


A medio día en mi casa habían preparado un gran puchero de judías que llevaba mi madre a la paridera y allí comían todos y, luego, vuelta a empezar. Era un trabajo duro y estaban desde que salía el sol hasta que se ponía.

También recuerdo que a la vez que esquilaban a las ovejas, lo hacían al final también con los perros que llevaban mucho pelo y me daba mucha risa ver lo delgados que se quedaban, pero iban a ir durante el verano más frescos. 

Toño 





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